Muchos encargos aquí empiezan por fuera: el muro de la parcela ennegrecido por la humedad del pinar, la valla que pide color o la fachada del chalet que lleva varios veranos al sol. Dentro, lo de toda la vida bien hecho: paredes reparadas antes de pintar, muebles a salvo y la vivienda en orden al acabar cada día.
- La pared, antes que el bote. Grietas abiertas y rellenas, zonas sueltas fuera y lijado hasta que no se note dónde estaba el arreglo.
- Fuera también se protege. Suelos, carpintería y muebles cubiertos dentro; plantas, césped y bordes de piscina a resguardo cuando se pinta por fuera.
- Antes de que lleguen las vacaciones. Las casas de verano se pintan en otoño, invierno o primavera, con calma, y se entregan recogidas para la temporada.