A pie de playa, la combinación de sol, salitre y humedad se come una tela en la mitad de tiempo que tierra adentro. En una vivienda que está cerrada medio año, además, la filtración avanza tranquila hasta que alguien abre la puerta en verano y se encuentra la sorpresa.
- Localizar la entrada. El agua sale por donde puede, no por donde entra: hay que seguir el rastro antes de sellar.
- Terrazas y azoteas de bloque. Sistemas para superficie transitable, con encuentros, petos y sumideros tratados uno a uno.
- Revisión al abrir y al cerrar. Dos vistazos al año a la terraza evitan la mayoría de los sustos en una segunda residencia.